

El Yôga es práctica.
El Yôga es experiencia.
El Yôga no es teoría.
Es un arte experiencial.
Yôga es un encuentro con la existencia.
El yôga es ante todo
y por encima de todo un método experimental esta excento
de dogmas de cualquier tipo y apela siempre a la inteligencia
humana y a la corroboración experiencial.
Los movimientos lentos y
posturas estáticas e inmóviles que impone el yôga
son para combatir el automatismo de los movimientos mecánicos
y el descontrol motriz, la respiración conciente y ritmada
se utiliza para combatir la mecanicidad al respirar, además
de para incrementar y regular los campos de energía, los
ejercicios de meditación son un medio también de
evitar el charloteo mental y oponer fin a las ciegas y automáticas
ideaciones mentales.
El yôga es una disciplina
para enlazarnos con nosotros mismos.
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